Friday, September 6, 2013

Series junkie

Hoy, terminé de ver Scandal, la serie más reciente de Shonda Rhimes, creadora de Grey's Anatomy y Private Practice. Vi las dos temporadas en menos de una semana. 29 capítulos, 29 horas de serie, en menos de una semana.

Ayer, a cuatro capítulos de terminar la segunda temporada me salió del alma la siguiente frase:

No podía parar, y fuera de que vayamos con mi psicóloga y discutamos mis tendencias obsesivo compulsivas o que culpemos a Shonda por ser tan buena para escribir series, quiero que tomemos un momento para discutir lo que Netflix significa para mí y para muchos de ustedes que también son devora-series o devora-películas.

Netflix ha puesto sobre la mesa algo que antes era muy caro, tener un catálogo de series y películas a tu disposición con unos cuantos clicks. Pero no solo es eso, entre más uses Netflix, más se convertirá en tu dealer de contenido visual, porque sabe exactamente lo que quieres y sabe exactamente lo que te gusta. Sus algoritmos son tan buenos y precisos (http://www.wired.com/underwire/2013/08/qq_netflix-algorithm/) que analizan todos los datos, no solo cuántas estrellas le das a cierto contenido cuando lo terminas de ver, si no donde le pones pausa, a que partes le adelantas y que en que parte te regresas. Todos estos datos, juntos y de muchos usuarios le pueden dar una idea clara a Netflix de que es lo que quiere cierto usuario, de cierto rango de edad y puede ofrecer contenidos hechos a tu gusto.

Pero Netflix no descansó ahí porque si nos pueden dar exactamente lo que queremos, y eso que queremos no está en las series que sacan los estudios ¿por qué no invertir en hacer contenido original que muy probablemente va a gustar? Ya tenían toda la información, solo era cuestión de procesarla y llevarla a las masas y así se crearon series como Orange Is The New Black, House of Cards o Hemlock Grove, series que probablemente no habrían visto la luz en la televisión porque sus contenidos no son la norma.

Netflix tiene los datos, sabe usarlos y hasta el momento, yo no me quejo.

¿Y ustedes? 
 

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